Durante la Edad Media el conocimiento geográfico, al menos en las sociedades europeas, se vio prácticamente interrumpido con la decadencia y desaparición del
Imperio romano. Dominó una
cosmografía religiosa en la que la Tierra se representaba como un disco circular y los continentes (
África,
Europa y
Asia) se disponían en forma de T con centro en
Jerusalén. En las sociedades árabes en cambio, se conservaron en gran medida los conocimientos clásicos. Las necesidades de gobierno y el activo comercio dentro de los territorios árabes facilitaron la recopilación de nuevos datos geográficos. Estos datos fueron sintetizados por grandes viajeros como
Ibn Batuta,
Ibn Jaldùn o sobre todo
Al-Idrìsì (
1099-
1180) que realizó
El libro de Rogerio donde reunió gran número de informaciones sobre las tierras conocidas y sobre diversos lugares, capitales y ciudades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario